A veces esperamos que suceda algo con tanta ilusión, que cuando no llega a suceder, te quedas un poco desilusionado con la persona, como cuando pierdes un pendiente en la habitación, te quedas solo con uno y te dices a ti misma que tiene que estar pero no llegas a encontrarlo, mantienes esa esperanza pero nada. Es cuando te invade una sensación de desasosiego, y notas como los ritmos biológicos, y aunque te invade la melancolía, piensas con más nitidez.
Bueno hay que dejar pasar las cosas.